lunes, 9 de marzo de 2009

SEMANA EXTRAÑA


No tengo otra forma de definir la evolución de la semana pasada. La verdad es que, desde el punto de vista profesional la misma fue bastante complicada debido a la necesidad de finalizar determinados asuntos que urgían, lo cual ha conllevado que me centrase de forma intensa en los mismos. No se si fue esa circunstancia la que, de alguna manera influyó en la evolución de las salidas programadas para la misma. Estas consistían, en principio en salir a correr el lunes unos cuarenta y cinco minutos, el martes treinta y el jueves otros cuarenta y cinco minutos así como la correspondiente salida larga el sábado por la mañana. En éste sentido, la semana comenzó bien, efectuando dos cómodas salidas el lunes y el martes en las que de forma sobrada, realice tanto la distancia como el tiempo programado para las mismas. Pero lo que había comenzado con muy buenos principios, se torció a partir del miércoles. Efectivamente, la salida del jueves tuve que suspenderla cuando ya me encontraba en el portal de casa, a punto de iniciarla y ello como consecuencia de una intensa granizada y fortísima lluvia que en aquellos momentos arreciaba en mi ciudad, como consecuencia del intenso temporal que durante ese jueves y viernes nos visitó. Frustración y un cierto cabreo acompañaron la decisión de suspender la misma, ante la constatación de que, en aquellas condiciones era prácticamente imposible desarrollarla. Pasó el viernes y el sábado por la mañana a las nueve, me disponía a realizar la salida larga. Inicio la misma a buen ritmo, pero a los pocos minutos, comienzo a sudar por encima de lo normal. De forma excesiva. Cierto es que, la temperatura era un poco más elevada para esas horas, en comparación con los días pasados y desde mi percepción personal, reinaba un grado alto de humedad en el el ambiente lo cual hacía que no me encontrase nada cómodo en la carrera.
Ya en alguna otra ocasión, he comentado que me gusta más correr con frío que con calor. Creo que con frío, mi rendimiento es mas alto y hace que para mi la carrera sea más fácil.
En cualquier caso y aún a pesar de esos inconvenientes, los primeros kilómetros los fui realizando de forma más o menos regular. Pero cuando llevaba realizados unos seis o siete kilómetros, sufrí un autentico bajonazo, vamos una "pájara" absoluta y total, de tal forma que durante unos minutos fui absolutamente incapaz de realizar una zancada. Me sentía huérfano de fuerzas, vacío y sobre todo muy cansado, sin ninguna reserva de energía, sudando de forma absolutamente intensa y débil. Insistí en seguir corriendo, pero era absolutamente incapaz de dar más de cuatro zancadas seguidas, teniendo que volver a parar y seguir unos minutos andando.
Creo que, por segunda vez desde que retomé los entrenamientos, me he vuelto a encontrar de forma frontal con el muro, pero ésta vez el impacto con el mismo ha sido absolutamente demoledor para mí.
Ante dicha situación, absolutamente agónica, decidí acortar la distancia que en principio tenía prevista, intentando reanudar la marcha, a un ritmo total y absolutamente cochinero, manteniendo únicamente el objetivo de agotar el tiempo previsto para la salida del sábado, ochenta y cinco minutos. Así lo hice, acompañado durante el resto de la salida de una sensación de debilidad e impotencia como nunca antes había experimentado, que hacían que los pocos kilómetros que a partir de ese instante realicé, se mi hicieran absolutamente interminables, más largos que un día sin pan. Al final, el triste resultado fueron los once kilómetros recorridos en una hora y cuarto.
Para terminar de rematar la faena, cuando llegue a casa, comienzo a sentir una notable "alegría intestinal" que me obligó a visitar de forma urgente ese lugar que como decía Lope de Vega creo, a todos nos iguala.
Luego, el resto del día me acompaño una sensación de flojera y debilidad bastante importante.
La verdad es que, no recuerdo haber efectuado ningún exceso el viernes, antes al contrario y tampoco tuve ningún problema de salud durante la semana pasada que, hubiera podido tener algún tipo de incidencia sobre mi estado físico.
Supongo que estas incidencias, acontecerán de vez en cuando y en todo caso, supongo que deberé de añadirlas al zurrón de la experiencia y como decía aquél torero, creo que Juan Belmonte : "lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible".
En definitiva, no era mi día y ya no le puedo dar más vueltas. Pasó y punto.
Resumiendo: semana extraña y un poco complicada. Menos mal que ha vuelto el anticiclón y el buen tiempo parece ser que durará toda la semana. Solo me queda esperar a que las temperaturas no sean muy altas para sentirme cómodo. En todo caso, hoy vuelvo a correr.


Lunes: 9, 250 Km. 45 minutos
Martes: 7,315 Km. 37 minutos
Sábado: 10,950 Km. 75 minutos

3 comentarios:

Commedia dijo...

Por lo que comentas, quizá se tratara de un problema por falta de hidratación (antes y/o durante). Estos días empieza a sobrar la ropa y no sabes ya lo que ponerte. A mí me pasa igual con el calor aunque, por otra parte, apetecen los días más largos y el solecito.

betren dijo...

Gracias Commedia. Lo pensé después el tema de la hidratación, y creo que por ahí iran los tiros. Ayer lunes salí a correr, con algo más de fresco al anochecer y la salida fue muy cómoda. En cuanto a lo de la ropa, tienes razón, no sabe uno que ponerse.
Saludos.

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Hay días y días. Si esto te ocurre a menudo, es para empezar a preocuparse. Pero si es un “gatillazo”, ya habrá días mejores. Que no te domine el pánico, que en las relaciones sexuales puede degenerar en impotencia. Tú tranquilo, que verás cómo vuelves a la normalidad.