jueves, 16 de abril de 2009

SITUACION EXTRAÑA

Finalizados estos días de vacaciones (de jolidays como diría Syl), ya estamos de nuevo amarrados al duro banco.
La verdad es que se han hecho cortos y si bien los planes y las intenciones no salieron como esperaba, debido a la meteorología que hizo que estos días pasados en Pirineos, más que primaverales fueran absolutamente invernales, aún así, de los cuatro días en los que pensaba esquiar, pude disfrutar de dos, Jueves Santo radiante y Viernes Santo aceptable. Un cincuenta por ciento del objetivo establecido, que no está mal. Vamos que si alguien nos asegura que en nuestra vida vamos a conseguir el cincuenta por ciento de lo que nos propusiéramos, yo soy el primero en firmar.
El lunes, fue día de realizar el viaje de regreso y el martes de retomar la actividad laboral, leer papeles, hacer y recibir llamadas, consultar y actualizar la agenda y demás cuestiones de logística personal, profesional y familiar.
Así que hasta ayer miércoles no retomé los entrenamientos. Eso sí, ayer fue el desquite. Como siempre, hice la salida a eso de las ocho y media de la tarde. La verdad es que aún cuando la tarde estaba ciertamente fría y en el cielo se podía observar una oscuridad bastante amenazante, creo que eran unas muy buenas condiciones para correr. A estas alturas del año,y con el cambio de hora, se hace muy agradable el correr a estas horas crepusculares, disfrutando tranquilamente del caer de la tarde, para ir eliminando las toxinas y las tensiones acumuladas.
No me había decantado por ninguno de los recorridos que tengo de alguna manera diseñados, así que inicie, a ritmo tranquilo pues los días de parón podían notarse, por un recorrido de los que solía efectuar al inicio mi retorno al mundo de la carrera.
Iba teniendo muy buenas sensaciones, a pesar de los días de parón, pero decidí seguir manteniendo mi ritmo. Fui decidiendo sobre la marcha por donde debían de discurrir mis pasos, y de ésta manera combiné el viejo circuito con el que en los últimos tiempos es testigo de mis salidas.
Tuve suerte pues, salvo en unos instantes en los que una débil llovizna afectó mi marcha, no llovió durante la salida. Poco a poco, a medida que iba avanzando en el recorrido, iba incrementando el ritmo de una forma suave y cómoda, sin notar ninguna sensación de cansancio. Ya me encontraba en el último tercio de la salida, concretamente coronando un tramo de unos trescientos metros de subida por las calles de mi ciudad, cuando frente a mi a unos diez metros, un matrimonio de mediana edad con el aspecto de entrontrarse perdidos, me hace señas para que me pare. La educación o las antiguamente llamadas normas de urbanidad, hicieron que atendiera aquél requerimiento. Como se puede imaginar, estaba bastante sudoroso y mi respiración era un poco agitada, máxime cuando la detención fue un poco brusca. El hombre, comienza a hablarme inmediatamente. Le hago un gesto con la mano para que se detenga pues, con los auriculares puestos en las orejas no le estaba entendiendo. Me los quito y cuando pongo atención a lo que aquél hombre me decía, creyendo que me preguntaría por una dirección o alguna cosa similar, oigo con sorpresa que me dice que tuviera cuidado y fuera más despacio.
Tengo que decir que, normalmente cuando corro, aún cuando sea por la ciudad, son sitios por los que discurre poca gente, y si por cualquier causa tengo que hacerlos por donde deambulan otras personas, siempre intento guardar las distancias y nunca de forma "temeraria".
Por eso mi sensación de desagradable sorpresa ante la recriminación de aquél buen hombre. En ese momento, me sentí francamente cabreado, no ya por la recriminación injusta que me estaban dando, sino también por haber tenido que salir de la cómoda y agradable burbuja en la que me encierro cuando salgo a correr, además de haber roto el ritmo de carrera que llevaba en aquellos instantes.
Mi expresión de enfado, debió de ser tan evidente que en el colmo de los despropósitos, aquél buen hombre, no se si tratando de recomponer la situación me dice "pero descanse, que lo veo muy agotado".
¿Y como quería que estuviese, si llevaba doce kilómetros corriendo?
En fin que, decidí poner término a aquella kafkiana situación, me volví a poner los casos y reemprendí la marcha, seguramente con cara de tonto.
Finalice mi recorrido dándole vueltas a la situación vivida. Catorce kilómetros y una hora y veinte minutos, incluida la extraña parada. Y finalice con una extraña comezón interior. Y la verdad es que, cada vez que recuerdo lo acontecido, me sorprendo más.
Insisto en que suelo ser una persona respetuosa cuando corro. Voy en mi mundo si, pero atento a no generar a nadie y generarme a mi mismo ninguna situación de riesgo. La calle es de todos, y por eso mismo, creo que el respeto, la educación y la prudencia deben de imperar en la misma. Por eso, la experiencia de ayer, me desagrada profundamente. No quiero pensar que fuera una gracieta, pero lo que si pienso es que fue, absolutamente injusta.
En fin, situaciones extrañas que pasan en la vida.

Miércoles: 14,300 Km
Tiempo: 1 h 20minutos.

5 comentarios:

SAUVIGNONA dijo...

holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa amigo betren
te dire que situaciones extrañas o kafkianas como le llamas ocurren todo el tiempo...yo me canso de pasar de esas..pero que le vamos a hacer....la cuestion es no perder el respeto la educacion y el buen referimiento hacia otra persona...eso es lo que tienes muy claro tu y la verdad es admirable .
como dice mi padre:" la educacon y el respeto no pasan de moda"

besines y suerte en esta vuelta de las holydays!!!!!!
:)sau

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Tantas cosas escuchamos cuando corremos, que ya nada nos debe extrañar. Normalmente lo que se oye suelen ser palabras de ánimo o admiración. Pero cuando ofenden o nos presentan cara, lo mejor es pasar olímpicamente. Yo por lo menos así lo hago. Discutir me hace cabrearme más.

Déjalo como anécdota para los bloggers.

ELMOREA dijo...

A palabras necias....lo que tu hicistes (ahora me surge la duda de si lo hicistes o lo hiciste...) los cascos de nuevo y a correr.

Sylvie dijo...

uys, si yo te contara sobre comentarios!!!!!!!!!...pa mear y no echar gota!!!...Al final, la mejor opción es pasar de todo y seguir a tu bola...

Me alegro de esas buenas jolideys, a pesar del clima polar por todas partes!!

besitos

Commedia dijo...

Anda que el paisano no tenía retranca.

"pero descanse, que lo veo muy agotado"

:-D