lunes, 8 de noviembre de 2010

DOLORIDO......

....pero feliz. Así acabe la tirada larga del sábado. Era la segunda vez en esta fase de entrenamientos en que me enfrentaba a los noventa minutos seguidos corriendo. Y esta vez lo hacía con miedo. Miedo generado por las molestias que se manifestaron los entrenamientos de la semana pasada, más en concreto a que estas se repitieran. Por suerte, ni rastro de ellas ni en la salida del sábado ni en la del domingo. Y sobre todo, por suerte, no aparecieron en la tirada larga, en ese concreto escalón de esa mortificación consciente y voluntaria a la que sometemos a nuestro cuerpo y a nuestra mente en los entrenamientos.
La mañana del sábado a primera hora fue un día despejado. Poca gente por la calle. Brisa fresca del norte que hacia que la temperatura fuera baja, perfecta para mi.
Me enfrenté a los minutos con ritmo cómodo pero un poco exigente. Sin forzar en exceso pero con cierta motivación. Disfrutaba de hecho de alcanzar paso a paso, los límites visuales de cada tramo, de cada recta o de cada curva que conforma el recorrido. Decidido y a gusto. El cuerpo me respondía bien y mis pulsaciones estuvieron dentro de lo previsto sin superar las 160 ppm.
La salida transcurrió dentro de ese sufrimiento gozosamente asumido y sobre todo, superado, vencido. Al final hice que el recorrido se internarse por algunas de las calles más principales de la ciudad. Como el sábado pasado me veo en la obligación de ir aumentando las distancias al objeto de cumplir el objetivo fundamental: cumplir los noventa minutos.
Al final me faltó un minuto para cumplir el objetivo. Una hora y veintinueve minutos y casi dieciséis kilómetros (faltaron trescientos según el Google maps), sin sensación de fatiga excesiva.
Estiramientos, ducha y a pasar tranquilamente el sábado. Por la tarde, tras la siesta, me encuentro muy dolorido. Todas las articulaciones del cuerpo se quejan. Me siento torpe al levantarme del sofá o caminar. Es como esa sensación de dolor articular que se nos manifiesta en una buena gripe. Pero no era gripe. Era cansancio que reclamaba descanso, sueño profundo y reparador. Temprano me fui a la cama. Intenté leer un rato, pero el libro se me caía de las manos y los ojos se me cerraban. Larga noche de sueño y descanso.
El domingo salida de recuperación, 11 kilómetros y 56 minutos. Inicio incomodo pero el final con potencia, sin molestias, acompañado de una fina lluvia que se presentó en los dos últimos kilómetros. Luego el descanso. Hasta mañana martes no hay entreno. Hoy solo hay un objetivo. Recuperarme y descansar.
He cumplido todos el objetivo semanal. Casi cincuenta y seis kilómetros y cinco días de entreno.
Si, en el fin de semana estuve dolorido, pero muy satisfecho. Esta semana mas.
Pd.- Por desgracia, no pude ver la Maratón de Nueva York.