sábado, 21 de febrero de 2009

TEMPORALMENTE VARADO

Estos últimos días han supuesto unos ciertos cambios en la rutina de nuestra vida familiar, fundamentalmente por la ausencia de MJ que se ha desplazado hasta Sevilla a un congreso sobre el Sindrome de Asperger (www. asperger.es). Por ésta razón desde el pasado miércoles me he quedado como responsable máximo de la casa y tenido que esforzarme para atender a Alejandra y tratar de suplir la ausencia de M.J. . Por otra parte, hoy sábado, también adquirimos el compromiso de atender al hijo de una amiga que también estaba ausente, por lo que tuvimos que modificar un poco los horarios y las actividades programadas para hoy. Así que aunque el despertador sonó a la hora habitual para que pudiera realizar mi salida larga programada para el sábado, la verdad es que no he salido a correr. Cierto es que teníamos el tiempo un poco mas ajustado para realizar las actividades programadas, lo que tampoco hubiera supuesto un inconveniente insalvable, pero también es cierto que la verdad, me invadió una sensación de cansancio físico bastante intensa y sobre todo una necesidad imperiosa de dormir un poco más. Así que, tras unos momentos de dura lucha interior , dilucidando entre quedarme en la cama o salir a correr, venció la primera opción, esto es decidí quedarme en la cama y tomarme la mañana con mayor tranquilidad. ¿Cual ha sido el problema?. Pues el problema ha sido que luego me he estado arrepintiendo y reprochándome el hecho de no haber salido, de haber pérdido el entrenamiento y mortificándome por haber dejado pasar la posibilidad de haber entrenado y consiguientemente de haber disfrutado en la salida.
Luego, a lo largo del día esa sensación ha ido cambiando poco a poco, tras disfrutar de la mañana en compañía de Alejandra y Pablo, de tomar un aperitivo después de la clase de hípica de Alejandra, de haber preparado todos juntos la comida, etc.
Hace tiempo, leí que si bien es cierto que es importante seguir los entrenamientos con rigurosidad, tampoco va pasarnos nada por el hecho de que en alguna ocasión, en alguna circunstancia puntual nos lo saltemos. Yo la verdad es que tenía intención de salir, pero también es cierto que me sentía físicamente muy cansado. Para colmo, mañana domingo celebraremos el cumpleaños de una amiga con una, espero, impresionante fabada. Pues como dice el refrán, "donde va el asa, va el caldero". Así que al final, he decidido no agobiarme, vagonear todo el fin de semana, aprovechar para descansar, recuperarme físicamente tratando de superar esta sensación de cansancio que tengo, recargar baterías y el lunes retomar disciplinadamente los entrenamientos.
Vamos, que me encuentro varado temporalmente, a la espera de que suba la marea, para volver a navegar.

Jueves: 8,790 Km 45 minutos

1 comentario:

Commedia dijo...

La cama te abraza y no te deja marchar. Y los remordimientos, ya lo dices todo.

Hace tiempo aprendí que el descanso es también parte del programa de entrenamiento. Sin él, todo lo demás no sirve para nada.