martes, 23 de diciembre de 2008

Y LA VIDA SIGUE IGUAL....

El beso es una forma de dialogo
George Sand

Pues eso, ya ha pasado el día de la Lotería y la inmensa mayoría de todos nosostros, seguimos igual. Hemos disfrutado de la mañana con nuestras ensoñaciones por si nos tocaba con el dedo la diosa fortuna, pero al final nos consolamos con que la buena salud nos acompañe y en la confianza de que el reparto de los premios haya sido justo y equitativo y que al menos haya alcanzando a personas que lo necesiten verdaderamente.
Todos los años desde que tengo uso de razón siempre ha sido igual. El soniquete de los niños de San Ildefonso, en las mañanas del día 22 de diciembre ha constituido el preludio sonoro de las vacaciones de Navidad. De los viajes a casa de los familiares, del adorno de la casa con sus espumillones y bolas de colores, de la instalación de los arbolitos de Navidad, del Nacimiento, en fin del inicio de una hermosa época del año, en la que, a pesar del exceso y del empalago, a todos, siempre nos sorprenderá el asalto del nudo en la garganta y de la lágrima sentida en algún momento de las mismas, como signo de una cierta sensibilidad y sentimiento profundo. El recuerdo de los seres queridos que no estan y ya no podrán volver, de aquellos otros que si podrán volver pero que están lejos nos envuelve de una forma tierna y sentida. Los ojos de nuestros pequeños, abiertos a todo aquello que les rodea, de las luces, de las canciones, de los sentimientos a flor de piel, en definitiva llenos de ilusión.
Con eso me quiero quedar, mas allá de los atracones de todo tipo, de los excesos que muchas veces realizamos sin medida alguna, de alguna que otra reunión forzada, de ese cuñado insoportable que en las cenas o comidas nos toca siempre al lado de la mesa. No dejan de ser ritos y costumbres, que, a pesar de algún que otro inconveniente, en definitiva son un intento de reconciliarnos con la vida. Al final, siempre nos quedará el calor familiar, el calor humano que nos va rodear y del que en definitiva, debemos dar gracias por tenerlo, por compartirlo y en definitiva por sentirlo.
Yo, hoy por la tarde inicio mi vuelta a casa por navidad, serán siete horas de coche que me llevarán a un hermoso valle pirenaico, nevado y frío, en el que en compañía de mi pequeña familia disfrutaré de ella , de sus risas, de sus sonrisas, de su aprecio y de su amor. No podré correr, pero podré esquiar, otra de mis pasiones, sentiré el frió en la cara en las limpias mañanas y al anochecer, entrare en casa y me sentaré al lado del fuego y un año más veré la vida pasar, hoy igual que ayer, y espero que igual que mañana. Son días de paréntesis, de descanso, de desconexión de la agitación diaria. Son días en los que, de alguna manera, el tiempo se detiene y como en un bucle infinito, acuden a mi los recuerdos de mis otras cuarenta y siete navidades pasadas. Añoraré a los que no están, disfrutaré con los que están y con los que vengan, en definitiva me dejaré envolver por la música de los villancicos, el sabor del turrón y finalmente levantaré mi copa de cava, por mi familia, por mis amigos y conocidos. Me acordaré de los desfavorecidos, de los injustamente tratados por el mundo y la vida, y así, paso a paso, tras la navidad vendrá el año nuevo, y así, de una forma imperceptible pero inexorable, el mundo seguirá girando y la vida seguirá discurriendo....
A todos los que me hacéis el gran honor de compartir unos minutos leyendo estas pequeñas reflexiones, mis mejores deseos en estas fechas.
Simplemente y hoy mas que nunca, Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

¡¡¡¡¡FELICES FIESTAS!!!!!