viernes, 9 de enero de 2009

REINICIANDO LA MARCHA



Ya han pasado tres días desde que, finalizado el paréntesis vacacional, he vuelto a la actividad cotidiana y ordinaria de mi vida. Nuevamente hay que comenzar a retomar los hilos maestros de mi existir, volver al trabajo, los papeles. La carrera por llegar no muy exhausto a fin de mes, cumplir los compromisos adquiridos, enfrentarse a las facturas, atender a los clientes, en fin, volver a reencontrarme con todo aquello que de alguna manera, supone la constancia de la vuelta a la normalidad.
En esta tesitura, ésta época del año es muy dada a que todos, de alguna manera, unas veces de forma más sutil, otras de forma expresa, realicemos por un lado el balance de lo alcanzado el año pasado y, como contraposición a ello, elaboremos una relación de objetivos o deseos para cumplir o alcanzar en este recién llegado año. Es decir, por un lado establecemos los presupuestos que queremos cumplir en el nuevo ejercicio y por otro hacemos las cuentas anuales y establecemos el balance del pasado.
Siempre he creído que el principal objetivo que deberíamos plantearnos, tal cual ha declarado la gran Maruja Torres, es el de sobrevivir, el de convertirnos en unos resistentes frente a la vida y que por lo tanto, cualquier otro objetivo que pudiéramos plantearnos, sobre todo en estos tránsitos que supone el cambio de año, no dejan de ser elementos básicos que todos necesitamos como salvavidas que nos han de ayudar a librarnos del naufragio en las agitadas aguas de la época que nos ha tocado vivir y que en definitiva, nos ayudan a convertirnos en esos resistentes supervivientes.
Pero leyendo esas listas de deseos y objetivos ilusionados e ilusionantes que me he ido encontrando, por una vez y sin que sirva de precedente, he decidido no sustraerme a esa costumbre y sin ánimo de realizar una lista exhaustiva y cerrada, también yo voy a confeccionar mi lista de deseos y objetivos a conseguir en este nuevo año.
No lo voy hacer de forma sistemática, ni siquiera estableciendo un orden de prelación que responda a un criterio objetivo y determinado. Voy a tratar de ser simplemente intuitivo e ir reflejando doce objetivos, que puedan consistir de alguna manera una norma de trazabilidad previsible para los próximos doce meses. Al igual que en el lema de una cadena televisiva, son doce meses y doce causas.
Ahí van:

.- Seguir con mis entrenamientos, para lo cual necesito desarrollar y mantener de forma clara una buena dosis de fuerza de voluntad.
.- Ser paciente, tanto conmigo mismo como con los que me rodean.
.- Continuar y si es posible terminar ese primer libro que estoy escribiendo.
.- Hacer ese soñado viaje que tengo prometido a mi familia.
.- Seguir siendo coherente con mis principios y mis ideales y tratar de no defraudar a la gente que confía en mi.
.- Seguir emocionándome con las sonrisas de la gente.
.- Seguir teniendo trabajo.
.- Leer todos los libros que deseo leer.
.- Seguir amando y seguir siendo amado.
.- Seguir riéndome.
.- Tener la mirada clara y la conciencia tranquila.
.- Seguir rebelándome contra lo injusto.
.- Fumar menos.

La verdad es que, una vez puesto a ello, creo que podría seguir aumentando la lista, no se si de forma exponencial, pero si con el convencimiento de que la misma seguiría incrementándose de forma alarmante, pues yo al igual que el resto de la humanidad, soy poliédrico, en el sentido de que soy consciente de que poseo una infinidad de carencias e imperfecciones que estas listas confirman, pues en el fondo, son los escaparates que exponen aquellos aspectos personales que queremos mejorar, porque yo, al igual que todos, cuando nos miramos en el espejos, soy consciente plenamente de mis defectos e imperfecciones.
Creo que, en definitiva y al igual que todos, mi principal deseo, mi principal objetivo y en definitiva mi principal aspiración es seguir viviendo y disfrutando con la vida. Y al final, como decía aquél : De hoy en un año, todos aquí. Quizás más viejos, más cansados, más heridos, pero en defintiva, más maduros y con mas vida, eso si, vivida intensamente.

P.D.- El próximo lunes, retomo los entrenamientos. Tras más de quince días de parón, necesito volver a correr. Pero en éste reinicio de la marcha correril y con los mazapanes y turrones completamente adheridos a mi cintura ¡Que Dios me ayude!