lunes, 7 de junio de 2010

SEMANA EXTRAÑA......


....pero al final, semana con un final extraordinario.Y eso que al principio se presentaba como bastante complicada, tanto por cuestiones profesionales como personales, pues a mediados de la misma debíamos de trasladarnos a La Coruña, a efectuar a visita al neurólogo de mi hija y ver como avanza y evoluciona el tratamiento que desde hace unos tres meses apróximadamente se le está aplicando. Eso hizo que las salidas digamos que "serias" quedasen limitadas a dos días, el lunes y el jueves, salidas en las que continué con la carga de kilómetros habitual. Pero el Sábado fue glorioso. Convencí y anime a mi hija a salir a correr conmigo. Y lo hizo.
Como en alguna ocasión he comentado en éste blog, es una estupenda esquiadora pero quizás esa sea, unida a la equitación terapéutica y al menos hasta ahora, su única actividad deportiva. Es una sedentaria nata, quizás debida a una cierta torpeza motora que es habitual en los Asperger.
Llevaba yo tiempo pensando en convencerla para salir a correr. Con calma y poco a poco, pues siempre he notado que cuando hacía alguna actividad física, se producía en ella una cierta activación, lo que determinaba una mayor rapidez en la ejecución de las actividades. Lo comenté con su neurólogo y éste me dijo que si, que lo intentara pues efectivamente ello podía suponer un elemento activador mas favorecedor de la autonomía personal y sobre todo de su autoestima.
Pues bien, tras dos días de preparación y de ardua labor de convencimiento (es muy difícil proponer a estos chicos cualquier actividad novedosa que salga de la rutina habitual y más si es física), el sábado pasado a las diez y media de la mañana salimos a "caminar deprisa" pues ese fue el término que utilicé para deshacer sus reticencias.
Mi idea era ir alternando un par de minutos trotando tranquilamente y otro par de minutos andando, así hasta completar una media hora aproximadamente.
Y así lo hice, estirando poco a poco los tiempos de carrera pero sin excesos. Y mi hija respondía. Iba evolucionando de unos inicios torpes, más que correr daba saltitos, a una carrera mucho mas coordinada, respetando los espacios, con un balanceo de los brazos bastante correcto y sin queja alguna.
Así llegamos a los cuarenta minutos y unos cinco kilómetros recorrido, mas o menos, entre sonrisas y ánimos pero sin una queja o rechazo a la actividad. Solo algún "jo papa cuanto sudo" y poco más.
Alcanzamos el destino final. Había que ver la cara de Alejandra. Colorada por el esfuerzo, sudorosa, pero irradiando verdadera satisfacción por haberlo conseguido, satisfacción que también se reflejaba en mi cara. Practicamos unos estiramientos y a casa a la ducha. Satisfechos y contentos. Un paso más. Una actividad mas y el sábado próximo otra carrerita. En definitiva y para resumir, una semana extraordinaria.